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viernes, 2 de febrero de 2018

La inútil

El lunes, mientras Javi jugaba al fútbol con amigos, yo leía y cocinaba tartas y los chicos miraban YouTube. Cuando la comida estuvo lista, les pedí que fueran a la mesa mientras yo servía. Segundos, instantes, después, se escucha un grito de Vito. No sus típicos quejidos o llantitos cuando se cae o golpea; un grito desgarrador, de dolor posta. Fui corriendo y Genaro me dice que se había golpeado la espalda.

Pánico. Lo veo parado y me tranquilizo. Le pido que se acueste en el sillón, y ahí me bloqueo. Tenía un raspón todo a lo largo de la espalda. No sangraba pero estaba lastimado. Ni idea cómo describirlo, les muestro la foto:


Una pavada, básicamente. Y es importante reconocer la pavada que era para dar cuenta de hasta dónde llega mi inutilidad. Mientras Vito lloraba y gritaba de dolor, yo me quedé paralizada. Ya no tenía miedo de que fuera grave, porque veía que no, pero de verdad, posta-posta, no tenía idea de qué hacer. Para corrida a la guardia me parecía poco, para no hacer nada me parecía mucho. Sabía que recaía en mí la posibilidad de dar algún tipo de primeros auxilios, pero ni idea cuáles.

Entonces, hice lo que cualquier inútil que se precie haría, y pedí ayuda. Primero, llamé a una amiga a la que tantas veces jodí por su sobreprotección a sus hijos y su afán por llevarlos a la guardia, pero que es la que me salva las papas siempre en estas situaciones. (Gracias Lu, te quiero!) Su marido farmacéutico me recomendó el tratamiento (lavar bien con agua y abón, una ciencia loca) y las posibles cremas a aplicar. Paso 2, llamé a mis santos padres, que interrumpieron la película que estaban viendo en su casa para correr en nuestro auxilio, previo paso por la farmacia.

Llegaron al toque, mi mamá lavó a Vito (porque yo lo había intentado, pero me daba tanta impresión tocarlo cuando gritaba que no pude lavarlo con jabón), y mi papá le puso la crema. Yo miraba de lejos y sufría con su llanto. UNA BOLUDA.

Les aclaré a mis viejos, y me gusta volver a aclarármelo a mí misma, que yo los llamo a ellos porque puedo, básicamente. Porque están cerca y dispuestos y sé que no les jode venir. Sé que si viviera lejos o estuviera sola por cualquier motivo, me las arreglaría sola, pero no es el caso. Así que sí, soy una inútil en este tema tan importante. Espero y pretendo mejorar, pero más espero que no les pase nada, nunca!

viernes, 19 de enero de 2018

Spotify right in the feels

Por esas cosas de la vida, del pueblo chico y de Tinder que me encantan, mi mejoramiga de la facultad se casó con el primo de uno de los amigos de Javi, que también resultó ser compañero mío de jardín de infantes. Cuestión, que anoche se armó un lindo grupo humano, la pasamos genial en una cena, y como souvenir de la noche, me traje varias listas de Spotify, porque el primo en cuestión es también DJ y conoce muuuuuucha música de ahora pero sobre todo muuuuuuchas versiones de música de antes, my fave. Esto hizo que después de varios días, volviera a conectarme con la música, explorando estas listas y agregando temas a las mías.

Desde hace más de un año, los chicos tienen sus propias listas. Me acuerdo que cuando Genaro era chico, cerca de su tercer cumple, pedía cualquier cosa, real o imaginaria, para que se agregara a su lista de regalos. Ahora pasa algo parecido. Tan lejos de mi infancia/preadolescencia con la FM Hit y el cassette para grabar las canciones de la radio, ahora mis hijos disfrutan de esta maravilla del escucho/me gusta/quiero/va a mi lista.

Al día de hoy, sus listas se ven así:

VITO:


La primera es la que inició todo. Estábamos yendo a festejar Halloween a lo de mi cuñada, Vito disfrazado de Pikachu y Geno de Ash Ketchum, en el 2016. Vito no entendía mucho de qué venía la cosa, pero pusimos "This Is Halloween" en el auto a todo volumen, y algo hizo click adentro de él. Fue la primera vez que asoció una canción a un momento feliz, y a partir de ahí, la quería escuchar siempre... De ahí creció su amor por All Things Halloween, que vendrá en otro post. Después vemos canciones que escuchó de casualidad, en laradio o porque yo las estaba escuchando, le gustaron y pidió, como Get Lucky, Don, Sueños, Obsesión o El Dinero No Es Todo (!!!). También tenemos algunas más infantiles (?) que trajo del jardín, como Duerme Negrito (que dijo que se la había enseñado "el musiquito", más conocido como el profesor de música, en sala de 2), El Mamboretá, Banana Song, o Rain Rain Go Away. También hay algunas heredadas del hermano o del contexto de música de moda, como Despacito o Súbeme la Radio, o de películas, como Cuán Lejos Voy o Logo Te Pate, que son de Moana.

Las otras dos que tienen historia propia son Gangnam Style, y Don't Stop Til You Get Enough. A la primera la agregó a su lista porque el primo y el hermano festejaban cualquier cosa con "Eeeeeeeehhh chu-chu lei-diii!" (que vendría a ser el "Eyyy, Sexy Lady!" de la canción). Un día estábamos yendo a uno de los primeros cumples de amiguitos propios que tuvo, y sonó esa canción. Él lo interpretó como un festejo por estar yendo a un evento social, y a partir de ahi, la pide cada vez que vamos a un cumple.  A la de Michael Jackson la puse yo un día, porque me copa, y cuando miré para atrás en el auto Vito estaba haciendo una complicada coreografía con las manos, completamente en trance. A los pocos días, cuando pusimos música, sin dudarlo pidió la canción "que hace bailar a mis manitos". Ah no no casi muero de amor.

GENO:






La lista del 'preadolescente', como le decimos, es mucho más 'cool', con canciones más conocidas y menos random que la de Vito, pero también tiene algunas 'excentricidades', como Burn, o la versión de Regina Spektor de "While My Guitar Gently Weeps", que yo amoamoamo. Sobreviven todavía algunas cosas 'de su infancia', como la de Pokemon o Watch Me, pero presiento que se irán bastante pronto. Las de Ancud son de la banda de German Garmendia, el YouTuber idolatrado en esta casa, y fueron las primeras canciones que conocí gracias y a través de Geno, y para mi sorpresa y alivio, me gustaron, espcialmente "Se Hacen Realidad".

En cuanto a mí, puedo decir que las playlists más escuchadas son 'Just Chillin'', 'De esas que te gustan porque sí', y 'Sing Out Loud'; que por supuesto tengo carpetas especiales para Alanis y The Beatles, y que escucho cada vez menos la carpeta '2000's', lo cual habla MUY BIEN de mí. Ahora con esto de las playlists públicas de otros estoy descubriendo música nueva y eso me copa, porque no quiero seguir escuchando lo mismo toda la vida, por más que ciertos temas muy embebidos en lo más profundo, por razones que explica Pictoline:



Por esto, voy a confesar que hay altísimas probabilidades de terminar llorando si escucho Shiver de Coldplay (o Timber, de Kesha, pero por motivos completamente distintos). Ah, también hay otra sub-categoría secreta de música, perteneciente a un período post-adolescente altamente olvidable, que sencillamente NO PUEDO escuchar, ´porque me vuelven los pensamientos suicidas-homicidas del momento. FUERTE. A los pocos días de un episodio conectado a esto en casa (nada tan violento, no teman), con Javi empezamos a ver The Sinner, y WHOA. Nada, una boludez. No voy a andar matando gente random en la playa, por más La Vela Puerca o NTVG que suene, don't worry, pero que se me van a erizar los pelos de la nuca como un gato listo para la batalla, y que voy a buscar pelea de la nada misma, don't you doubt it.

jueves, 18 de enero de 2018

La separación

Cuando ampliamos la casa, uno de los principales objetivos era construir un cuarto más, para que en algún futuro lejano, cuando los chicos quisieran separarse, pudieran hacerlo. Por esas cosas que dan las Universidades, los arquitectos encontraron la manera de meter, en el reducidísimo espacio que teníamos disponible, no solo todo lo que pedíamos, sino también un cuarto extra, que en esta casa pasó a llamarse 'Cuarto de juegos', o, extraoficialmente, 'Museo del Juguete', porque estaba lleno de cosas que jamás se usaban. Como no había interés alguno por separarse, y como el cuarto que nos correspondería a Javi y a mí está arriba y aún no me animo a dejar a los chicos 'solos' abajo, yo pasito a pasito suave-suavecito me fui armando un escritorio arriba, y ahora medio que no lo quiero dejar ni en pedo, pero esa es otra historia.

El tema que nos convoca hoy es que hace unos meses, de la nada misma, Genaro me preguntó, como quien no quiere la cosa, cuánto faltaba para que él pudiera tener su propio cuarto. Digo que fue de la nada porque hasta ese momento JAMÁS se había tocado el tema; ellos no peleaban por cuestiones territoriales ni había problemas de espacio. Le contesté que todavía faltaba bastante, como armar el sector de vestidor de arriba, y sobre todo, esperar a que pasara la etapa donde casi todas las noches tengo niños amaneciendo en colchones al lado de mi cama. Lo entendió, pero un poco desilusionado me dijo "Ah... entonces falta mucho..." También de la nada, le sugerí que durmiera esa noche en el 'cuarto de juegos', a ver cómo se sentía. Le encantó la idea, y la noche fue un éxito. Así que así como así, se dio un divorcio amigable que jamás me vi venir. Dividieron sus pertenencias/juguetes, pasamos la ropa de Geno a su nuevo cuarto, y establecimos algunas reglas básicas, como el uso de la Play, que quedó dentro del sector Genaro pero es estrictamente de uso público. Todas las partes conformes, pasamos a la nueva etapa en esta casa, donde cada uno tiene un espacio personal que lo hace feliz: los chicos sus cuartos, yo el escritorio, y Javi.... bueno Javi no tiene UN espacio, OK, pero él es un ser de luz que puede brillar en cualquier lado, tomá.

De todos modos, cuando digo que los chicos duermen solos, no es exactamente así. Un tiempo antes de la separación (quizás anticipándose sin saberlo a ella), Genaro decidió que quería empezar a dormir con el león que le regalaron mis suegros cuando nació y que lo acompañó en cada sesión de fotos semanal hasta que cumplió un año. Le puso Llama, y después Rayo, y cumplió con no dejarlo nunca más. Por supuesto, como buen hermano menor, Vito instantáneamente decidió hacer lo mismo. Por suerte, mi amiga Toi me había tenido un poco de fe en su momento, y le compró a Vito un oso para hacer lo mismo que con Geno. Las sesiones de fotos llegaron hasta la semana 5 (I KNOW), pero el oso, que es lo que importa, quedó. Le puso Flamileón, y, con menos garra que el hermano, es cierto, pero con decisión, lo transformó en su compañero de todas las noches. No voy a decir que tienen objeto acompañante, como siempre quise que tuvieran, pero no están tan lejos.

Ayer, después de tirar un par de colchones en el cuarto de Vito para jugar a la lucha, decidieron hacer 'pyjamada'. Era todo una vil excusa para usar la tablet en la cama (lo cual es un big no-no en esta casa), pero me pareció tierna la idea, y los dejé. Para cuando llegó la hora, Genaro ya estaba cansado y solo quería dormir, Vito no tenía buena señal en la cama y se frustraba, y yo solo quería terminar de ver una película que había empezado la semana anterior, pero bueno. La intención era buena...


miércoles, 17 de enero de 2018

Elecciones

El otro día, Javi me contaba que en una nota, la responsable de Transur (empresa de recolección de residuos) le explicaba que ellos tenían una idea de cómo iba el país, económicamente hablando digamos, por la cantidad de residuos que juntaban. Nos pareció una idea absolutamente lógica. Varias veces me encontré con esta idea de cuánto dice de una familia lo que saca como basura; y me parece muy interesante (no sé exactamente por qué, jaja).

En el otro extremo de la cuestión, creo que también está bueno dejar asentado, como una foto de este momento de sus vidas, qué eligieron hoy mis hijos cuando fuimos a comprar cosas para ellos al mayorista de galletitas y golosinas:

GENARO:
-Caja de paquetes de gomitas.
-Bizcochos de grasa Don Satur.
-Criollitas.
-2 budines de vainilla.
-Oreos.
-Galles Club Social sabor original.

VITO:
-Saladix de Jamón.
-Club Social sabor original.

Pidieron cajas de Paragüitas y de Huevos Kinder, pero supieron entender cuando les dije q no, que eran carísimos, y que en verano el chocolate ni daba. No les interesan los caramelos, los chupetines, los alfajores ni chocolatines. Genaro hubiera comprado marshmellows, pero no había... y yo me hubiese comprado Sugus confitados, Shots, Skittles, alfajores, conitos.. pero fui fuerte y dije NO.

El hacer estas compras casi mensuales me soluciona el tema de los recreos de Geno, (o ahora en verano, de sus snacks para la colonia), porque él se autogestiona qué quiere llevar cada día y no tenemos que andar negociando plata para el kiosko... Y además, me hace sentir super eficiente y organizada!

martes, 16 de enero de 2018

Cosas que dicen (II)


*Hace un tiempo, Vito salió del baño con cara de concentrado y muy serio me preguntó: "Mamá... la casa de la caca... ¿es la cola, o el inodoro?" Para reflexionar... (En preguntas como estas, trato de no darles una respuesta, sino retrucarles con el "¿y vos qué pensás?" para no empezar discusiones ridículas!)

*Genaro, ahora Youtuber (?), cada vez copia más cosas que escucha en videos... alguna mala palabra en inglés, por ejemplo, que rápidamente se debe discutir y eliminar del vocabulario familiar... pero en su mayoría son palabras bastante útiles. Una vez, mientras yo estaba ensimismada en la compu (trabajando, seguramente!), escuché a Genaro gritar "Dejá de arruinar mis momentos felices!" En seguida me puse alerta, en modo mami-evita-peleas, hasta que descubrí que Geno estaba simplemente jugando a la Play... con el padre! Y le estaban bloqueando todos los ataques. En fin...

*La última. Anoche, mientras Genaro le leía un cuento a Vito (cada tanto hacen eso; con los libros que tienen dibujitos reemplazando alguna palabra, Genaro lee las letras y Vito interpreta los dibujos. Es muy tierno y muero de amor, but I digress), encontraron una ilustración que Vito no conocía. Él decía tren, pero Geno sabía que esa no era la palabra... Entonces me gritó "Mamá, la parte de adelante de un tren es la vagoneta, ¿no?"

domingo, 14 de enero de 2018

Victorio hoy


5 COSAS QUE ME ENCANTAN DE VITO HOY:

1. Primero y principal, su intensidad para querer: puede demostrar su amor abiertamente, sin mezquinarlo, a los gritos, a los besos, a los arrumacos, con mensajes de whatsapp eternos llenos de emojis que parecen mandados al azar pero no; son cuidadosamente seleccionados y con un sentido profundo. Por ahí pasa por la cocina y me tira un "Hola, chica hermosa", y listo, chau, morí ahí mismo. Por ahí voy caminando/saltando con él por la calle y me mira y me dice "Me encanta estar con vos". Tan simple y tan importante como eso.

2. Su ocurrencia para inventarse nombres o apodos, tanto en los juegos como 'serios'. Dos de mis ejemplos favoritos: hace un tiempo, de la nada, anunció que desde ese momento, su nombre completo era Victorio Jamón y Queso, pero como apodo, los que querían, podían decirle Vito Sandwich. El otro fue hace unos días, jugando al circo con el hermano, decidieron que eran payasos. Enseguida encontró los nombres: Geno era Peperoni, y él 'Lechuguita y Tomatito'. Todo relacionado con comida, sí, y no me parece nada raro, viniendo de él.

3. Cómo se plantó el primer día y dijo que él NO quería ir a la colonia este verano. Me enojé, lo amenacé, le rogué, lo traté de convencer por las buenas y las malas, pero sencillamente, NO. Quedamos en que OK, no iba a ir, pero tampoco iba a tener acceso a ninguna pantalla en esas 4 horas que el hermano pasaría en la colonia. Aceptó, y creí que ahí mismo empezaría la tortura diaria y la lucha de poder. Bueno, nada que ver. Lo que finalmente pasó es que Vito está durmiendo hasta más tarde (whatwhatwhat), se levanta de excelente humor, desayuna, y se pone a jugar con sus juguetes (whatwhatwhatwhat), sin pedir pantalla, sin hacer berrinche, sin interrumpir las cosas que yo necesito hacer. Finalmente, me alegra tanto estar compartiendo estas mañanas a solas con él!

4. Una de las cosas que hace a la mañana, también, es dibujar. El primer día hizo una obra maestra (según los estándares de esta casa, claro está) para su tío, y le sugerí que la firmara. Le ofrecí escribir su nombre así trataba de copiarlo, pero me frenó y me dijo: "No mamá, yo sé escribir mi nombre". Mega eye roll interno de mi parte, pero le dije "Bueno, dale, escribilo". Y AGARRÓ EL LÁPIZ Y LO ESCRIBIÓ. WTF? Mi hijo menor ya escribe su nombre y yo ni me había enterado??? Ese descubrimiento solo ya me hizo valer todo el mes de no estar sola a la mañana...

5. Last but not least, hace unas semanas Vito descubrió que yo, además de leerle cuentos a la noche, también puedo cantarle. Cuando eran más chicos les cantaba siempre antes de dormir, pero perdimos la costumbre en algún momento no identificado. Bueno, ahora que Vito se reencontró con ese ritual, lo ama, y yo también. Él se tapa, aferrado a su osito, cierra los ojos y sonríe mientras yo le canto, mientras le doy besitos, variaciones de la misma canción, -con el ritmo del arrorró-, que lo describen, hablando de sus mejores características y de las cosas lindas y buenas que hizo ese día. Es una manera increíble de terminar nuestro día juntos, y espero que esta vez no se nos pierda la costumbre por mucho tiempo.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Al día de hoy

Siempre lo mismo. Siempre que vuelvo, vuelvo en vacaciones. Es como que realmente necesito estar desenchufada de todo lo laboral como para poder empezar a pensar en lo demás.

En fin. Este 2016 no debería ser un año que quede en el olvido. Pero lo más probable es que si no escribo nada, va a terminar así. Porque no está pasando nada wow de bueno, salvo el nacimiento de Manuel, mi sobrino posta-posta. Pero si no es por eso, va a ser recordado como el año en que se murió mi abuelo, o el que casi se muere mi suegra, y no es justo para el 2016 pasar a la historia solo como eso.

Porque también fue el año donde Genaro aprendió a leer, y ahora es él el encargado del cuento de la noche; el año donde Geno y Vitto aprendieron a encontrar puntos en común, a negociar qué ver en Netflix, a engancharse con los juegos del otro. El año donde llegó el Mago, nuestro gato, y así sumamos al último bebé que tendremos jamás. El año donde Vitto fue al mismo colegio que yo, cosa que si bien fue muy cómoda y no generó ningún problema real y tangible, es una experiencia que ya se termina, porque no me cierra del todo. El año de soñar todo el tiempo con Geno en primer grado, y con la decisión firme y aterrorizada de no trabajar a la mañana el año que viene. Dividir mi sueldo y multiplicar el tiempo en casa con los chicos. Pánico y entusiasmo al mismo tiempo.

En el 2016 gané confianza como profesora de Literature en secundaria, estoy haciendo un postítulo que reafirma mi eterno amor-odio con el estudio, tuve 6to grado por primera vez y me encantó. Se casó mi queridísima amiga de la facultad, y me encantó verla tan radiante. Ahora en octubre se casa otra, y a la felicidad por ella se le suma la felicidad por mí, porque el casamiento es en Córdoba y vamos a ir con Javi, los dos solos.

Además de esas amigas de eventos especiales, siguen estando las otras, las de siempre, y me hace tan feliz mantenerlas ya todas firmemente instaladas en esto de adultecer. Acompañarnos en los mejores y peores momentos de la maternidad, el matrimonio, los problemas diarios. Saber que están, que estamos, no solo para la foto del cumpleaños sino cualquier martes a la tarde o sábado a la noche. Ver a nuestros hijos jugar juntos y a nuestros maridos que también son amigos y esperar que no se corte nunca más.

Este año viene siendo una suma de días chiquitos, ordinarios y felices. Tenemos un equipo de música en el living y corrimos los sillones para que nos quede una mini pista de baile permanente; eso y Spotify han traído la música de vuelta a mi vida, y me di cuenta de cuánto la extrañaba. Escucho una mezcla de la música que escuchaba antes (la carpeta "2000s" es la que más temas tiene) con la música que escuchan mis alumnas de 12 años. Y yo aún, aunque me dé vergüenza admitirlo, me siento más de 12 que de 31 cuando bailo y canto.

2016 también debería ser recordado por la obsesión por Pokemon de Genaro, reforzada por Pokemon Go (otro punto de contacto con mis alumnos) y la lluvia de merchandising que apareció a partir de eso. También nos acompañó bastante Peppa Pig y la Pachuca Paína, o Patrulla Canina, los fetiches de Vitto.

Entiendo que a mi relato le falta coherencia, ambición, anécdotas memorables, pero eso escasea. Y no por eso vamos a menospreciar la maravilla que es ser felices con tan poco, saber que nos pueden faltar mil cosas materiales pero que estamos tan rodeados de amor, ya sea en esta casa como en la de tanta otra gente que nos quiere, que nos estaríamos quejando de llenos.  Geno, Vitto, Javi y yo. Esta casa. Estas dos familias de origen.  Estos amigos. Esta vida. Me alcanza.

martes, 10 de febrero de 2015

2015

Ya volví un poquito, pero mañna vuelvo a trabajar full time.
Último día de mates a media mañana disfrutando del silencio de casa mientras Vitto duerme su siesta.

Por un lado, como siempre, me entusiasma volver. Arrancar un año nuevo, con alumnos por conocer, aulas por decorar, unidades por planificar, me resulta súper motivante. La alarma que me despierta bastante más temprano que mis hijos, por otro lado, no.

Fue un verano largo, como todos, donde los chicos empezaron a disfrutar de las vacaciones como se supone que tienen que hacer. Ver a Vitto tirándose a la pileta sin ningún indicio de miedo me da una mezcla de pánico y orgullo; buscar a Geno en su colonia y escucharlo contar sus (escuetas) historias del día me divierte y emociona. La playa fue un hit para los dos. La casa, ahora el doble de grande, los está encontrando más grandes, más compañeros de juegos, más peleadores como todos los hermanos.

Atravesar la obra fue durísimo, pero lo logramos (o ya casi), y nuestra recompensa es vivir en esta casa todos los días. Sólo espero que Genaro y yo no dejemos nunca de llamarla 'casita'.

El año que empieza va a ser muy distinto al que se fue. Ya no voy a estar en dos colegios, si no que me quedo todo el día en uno, oficiando de bibliotecaria a la tarde. Nuevos desafíos, sí, pero cuando esos desafíos tienen que ver con leer muchos libros, está todo bien.

Mi mamá se va a llevar la peor parte en cuanto a logística, una vez más, y espero tener eso bien presente todo el tiempo y saber agradecerlo y valorarlo como se merece.

Pero lo que más me entusiasma del año que empieza son las 5PM. A esa hora vamos a poder estar los 4 en casa todos los días, disponiendo de nuestro tiempo, invitando gente o saliendo a visitarla, sin pensar en profesorados ni finales ni obreros ni noticieros de la noche.

El 2015 va a ser un año para sentarnos a mirar cuánto hemos logrado en estos primeros 7 años de pareja. En algunos aspectos fue muchísimo, y en otros aún falta, pero seguimos juntos y mirando para el mismo lado. Y ahora queremos aflojar el ritmo, seguir construyendo nuestro hogar y fortaleciendo nuestra familia,  cocinar más sano, jugar en el piso, poner música y bailar en el living, ver a nuestros hijos crecer a ritmos alarmantes, e ir cosechando a medida que sembramos.

sábado, 17 de enero de 2015

Cosas que dicen

 Arranco con las dos cosas que más gracia me causaron de Geno estos últimos días:

Situación 1: Como ya conté, Genaro tiene una personalidad mucho más tranquila y pasiva que la de Vitto, quien, sencillamente, no para, y ama perseguir a su hermano. Hace unos días, Geno estaba acostado en mi cama mirando tele, y Vitto fue y le apagó la zapatilla, apagándole todo. Geno refunfuñó un poco, pero la prendió, y yo no me metí. Al rato, Vitto volvió a hacerlo. Escuché el grito de Geno, pero me contuve de ir a retar al bebé, porque quiero que el hermano mayor empiece a ponerle límites. Y qué suerte que no fui, porque lo que pasó a continuación me dejó riéndome toda la tarde: Genaro se paró en la cama, se puso en pose Wonder Woman, y le gritó: "AHORA SÍ QUE ME PONISTE ENFADADO!" Vivo en una novela mexicana y mal conjugada...

Situación 2: Caminábamos por la calle una noche, cuando pasamos por una casa de tatuajes. Le pregunté a Javi qué se tatuaría, sabiendo que ninguno de los dos somos partidarios de las marcas permanentes en la piel. Después le preguntamos a Geno, que nos preguntó qué era eso exactamente. Le explicamos que era como un dibujo que te quedaba para siempre, y se puso a pensar su respuesta. Después de un rato dijo "Ya sé! Me haría una barbita acá" (señalando su pera). Javi y yo nos reímos porque nos pareció una respuesta fantástica, y por un segundo nos miramos como preguntándonos ¿se lo hacemos? Pero no, no se asusten, a tanto no llega mi locura.

Por otro lado, Vitto sigue con su limitadísimo repertorio. Su marca registrada es su "Hola!", su primera palabra que le abre miles de puertas, porque le sirve para llamar la atención de todos los que erróneamente creen que están entablando una larga conversación. Pues no, después del "Hola!" inicial, solo recibirán 43 "Hola!"s más. También dice Mamá / más más, y ahora le está dando duro a Papá. Pero lo genial es que la 4ta palabra que aprendió es Hugo. No, no hay nadie en nuestra familia que se llame así, ni ningún personaje animado, ya que recordemos que Vitto en incapaz de fijar su atención en la tele. Hugo es el señor que lleva adelante la obra en casa, el señor con el que prácticamente convivimos desde que terminaron las clases y abrieron la arcada que conecta la cocina con la parte nueva. Lo tiene loco al pobre Hugo, arranca con "Hola!" y lo persigue por todos lados.
Es loco pensar que alguien que no va a significar absolutamente nada en su vida haya sido el merecedor de ser el primer nombre que aprende a decir, ¿no?


sábado, 10 de enero de 2015

Pronósticos

Todos los días me sigo sorprendiendo de lo distintos que son mis hijos. Especialmente ahora, que los tengo todos para mí, solo para mí (y a veces siento que eso es demasiado, pero ese es otro tema).

Una vez, hablando con Javi, me di cuenta de que puedo imaginar a mis hijos de grandes, y los veo como a dos personas que conozco. 

Así que juguemos a la sobre etiquetación de las criaturas (lo que te enseñan a no hacer en el capítulo 1 del manual del buen padre/docente), y aseguremos que...

Genaro va a estar hiperconectado a cuanta red social y juego en red que pueda. Va a ahorrar para comprarse la última tecnología en consolas y computadoras, va a preferir su cuarto con sus cosas a cualquier lugar en el mundo. Va a ser amante de la comida chatarra, pero sus ganas de hacer algún deporte ocasional lo van a salvar del sobrepeso. Se va a enamorar de una chica y le va a ser fiel hasta el fin de los tiempos. Va a tener un talento o hobbie especial que no lo va a hacer ni rico ni famoso, pero va a ser algo que lleve con él siempre, su gran as bajo la manga.  Va a estudiar algo relacionado con la tecnología o sus intereses, pero después se va a quedar con algún trabajo que no le demande demasiado tiempo y donde se sienta cómodo. 

Victorio jamás va a tener Facebook, o lo que sea que exista en ese momento. No va a tener idea de qué pasa en la tele, pero cada tanto va a ir al cine a ver películas no taquilleras. No va a gastar en ropa ni en zapatos; cada centavo que ahorre va a ser destinado a seguir viajando. Se va a considerar a sí mismo 'ciudadano del mundo'. Va a estar con muchas chicas, se va a enamorar de una centroamericana con la que va a tener un hijo, pero después no va a funcionar, y es así como voy a terminar teniendo un nieto Hondureño o Panameño al que voy a ver por skype o su equivalente del futuro. No va hacer deportes, pero su medio de transporte oficial será su bicicleta. Va a ser vegano o algo más raro todavía, pero cuando vuelva a casa no va a poder resistirse al asado. Lo imagino con rastas, y la guitarra colgando todo el tiempo. Va a estudiar filosofía, psicología y astrología, todo al mismo tiempo y a los tumbos, y no va  a terminar nada. Se va a unir a alguna comunidad hippie de auto-sustento o se va a juntar con alguna artesana que lo acompañe en sus viajes para vivir de la música y lo que vendan en las ferias.

Así de distintos los veo. Y también los veo viniendo a casa en Nochebuena; uno con rastas, otro con camisa, tratando de contagiarle su pasión al otro y fracasando estrepitosamente, pero abrazados, queriéndose, sintiendo todavía ese vínculo mágico e invisible que los une hoy. Pintan ser tan diferentes, pero espero que en lo de adentro, en lo importante, sigan siendo siempre iguales.

martes, 30 de diciembre de 2014

Eterno

Con las vacaciones llega el respiro, el tiempo libre, y con él, indefectiblemente, la necesidad de escribir.

En este caso, pasa principalmente por el deseo de dejar escrito algo de todo lo que pasó en estos meses, especialmente en la vida de Vitto. Hace mucho que me rondaba la idea de escribir un post con todas las diferencias que noto entre mis dos hijos, pero con horror descubría que no estaba tan segura de que fuesen ciertas. Verán, mi memoria es excelente para algunas cosas puntuales, pero me cuesta mucho retener ideas generales como cómo eran, qué hacían, o qué decían las personas en cierto momento. Vale también para mí misma, y en ese sentido me ayuda mucho tener blogs, que cada tanto releo en su calidad de diarios íntimos.

En fin, la última entrada fue el 6 de julio. Hacía frío. Extraño el frío. Cuánto me cuesta el calor!

Todavía no habíamos empezado la obra. Está casi terminada ya, y todavía no me hago a la idea de que en unas semanas, mi casa va a tener casi el doble de metros cuadrados que ahora. Dejo constancia acá; todo esto fue posible gracias a la disponibilidad física, mental y emocional de Javi. Él se puso al hombro el proyecto desde el comienzo; lidió con cosas que ni sabía que existían, puso mucho de su tiempo y su energía en esto, y logró que todo saliera bien sin dejar nada de lado. Si, como digo yo, él solo puso la semillita y yo hice el resto del trabajo para que nacieran nuestros hijos, con la casa fue lo contrario. Apenas aporté mi firma al final del documento del crédito, y él se encargó de todo lo demás. Lo que le va a doler el parto, pobrecito.

Hacía poco que sabíamos del embarazo de T. Otro bebito cerca, uno que no se queda a dormir en casa ni pretende que yo le dé la teta. Uno para malcriar nomás, qué alivio. No sé qué clase de tíamiga seré para Salvador, uno nunca puede imaginar las vueltas de la vida, pero anhelo estar tan presente para él como T y su marido están para mis hijos. La miro y no puedo creer verla así de embarazada. Es inexplicable. Y como estoy metida muy de lleno en Grey's Anatomy, no puedo evitar decirlo; she's my person. Lo terminé de descubrir en los 3 días que estuvimos 'peleadas', y apenas si nos hablábamos en el trabajo. Y Salvi va a cambiar mucho todo, y su mudanza también, seguramente, pero si algo sé, es que no quiero nunca dejar de tenerla en mi vida.

Yo todavía no había rendido el final de julio, pero estaba cerca de las vacaciones de invierno, que fueron un gran alivio en el mega stress que fue este año. I'm done with teacher training college, at least for now. I mean it. Un año sabático de estudiar, si es que apruebo el último final, en febrero. Ver el 2 (DOS) en la libreta cuando intenté rendir libre Written Expression III libre fue un golpe que me desestabilizó tal como siempre imaginé que iba a pasar. Ponerme un dos  A MÍ, habrase visto. A los cinco días rendí dos materias libres en el mismo día, solo para demostrarme a mí misma que no soy tan loser. Pero no me alcanzó, ni le hizo sombra al dos, que todavía me persigue, como verán.Volveré en febrero, con más miedo que antes, but whatcha gonna do.

Y dejando lo más importante para el final... los chicos.
Hoy es un gran día para escribir sobre ellos, porque tuve momentos a solas con cada uno, y algunos con los dos. Así que voy a limitarme a hablar sobre hoy, que será suficiente muestra, creo, para sacar una foto de este instante de nuestra vida:

A la mañana estuvimos los tres juntos. Genaro, el autosuficiente, desayunó un yoghurt mientras miraba algo en Netflix en mi compu, dejándonos a Vitto y a mí dormir un rato más. Cuando por fin nos levantamos, empezó el caos. Alguna vez vieron este poster?


Bueno, parece que Vitto le cambió 'woman' por 'kid' y se lo tomó más que a pecho. Es imparable. Realmente no hay descanso si él está despierto. Por eso sospecho que su hermano disfruta tanto sus minutos a solas con la compu. 

En fin, en un momento yo estaba en el baño y Geno jugando con algo, y escuché el ya famoso "No, Vitto, no toques, pará, salí!", seguido de algo muy inusual: el llanto de Vitto. Lo llamé a Geno y le pregunté qué había pasado. "Es que él me estaba molestando y entonces lo saqué." "¿Le pegaste?" "No". ¿Y saben qué hice? Lo felicité. Porque contra todo pronóstico, es siempre Genaro el que termina llorando, sin juguete, o con algo roto. Y si no soy yo, alguien va a tener que empezar a frenar a este pibito. "Muy bien Geno. Jamás le pegues, porque acá nadie le pega a nadie, pero cuando te molesta, lo sacás. Suave, pero firmemente". Veremos si funciona.

Después Vitto se durmió, y yo me pude bañar. Con Geno jugamos a los autos y a armar monstruitos dibujándoles el cuerpo y agregando googly eyes. Él está en una etapa que mi hermana me explicó se llama realismo frustrado. Él sabe exactamente qué quiere dibujar, y ya puede darse cuenta de que lo que está en el papel no se parece ni un poco a eso, y... se frustra. Llora, se enoja, rompe el papel. Yo no llego a hacer tanto berrinche pero la realidad es que jamás superé esa etapa...

A la tarde, Vitto y yo llevamos a Genaro a la colonia, adonde pasa 3 horas y pico. La idea era que fuera solo cuando tuviese ganas, porque la verdad es que perfectamente se podría quedar acá.... pero siempre tiene ganas de ver a sus "amigos nuevos", de meterse a la pileta enorme del club, y de salir un poco de casa, ya que el tener a los obreros todavía hace que, por un lado, tengamos que pasar tiempo acá, y por el otro, no podamos ni salir al patio. 

Cuando volvimos, fue el momento de Vitto. Lo veo tan grande ya, tan lindo con sus dos paletas de arriba, 3 dientes abajo y un par de muelas, que usa el 96% del tiempo ya que es una máquina de comer. Siempre desprolijo, despeinado, desgarbado, bastante sucio pero con esa sonrisa que le ilumina la cara. T lo describió perfectamente: él es un espíritu libre. No entiende de límites, de reglas, de convenciones sociales. ¿Quién dice que no se puede mojar la salchicha en el Danonino? ¿Quién le asegura a él que la comida de gatos no es nutritiva para los sub 2? ¿Cuál es el problema de colgarse de la reja de la ventana y gritarle a los autos como barrabrava? Si vos nunca probaste las propiedades curativas de la mascarilla de cemento en la panza, ¿cómo estás tan segura de que no sirve? Y un largo etc de anécdotas. Cuando me agoté de correrlo por la casa, tratando de engancharlo con algún objeto más acorde a su edad, nos fuimos a la cama. Y ahí tuvimos una sesión de cosquillas, abrazos, besos, y luchas por dormir. Se durmió cuando él quiso, cuando dejé de intentarlo. 

Después fuimos a buscar a Geno, y Vitto aprovechó para desparramar su saludo registrado: un rítmico movimiento de muñeca al grito de "Hola!", su primera y única palabra. Ah, no, cierto, que también dice MáMá, y lo escribo así porque para él, solo significa Más Más (comida).

Ahí arrancó "Geno and Mami's Day of FUN!" (Joey and Janice tienen el nombre registrado). Fuimos al Tortugas Mall a ver Grandes Héroes. Geno ya la había visto, pero como yo quería llevarlo al cine y esa era la única película disponible, me aseguró que le encantaría verla de nuevo, y por la emoción que tuvo todo el tiempo, le creo. Además, como buena mami que soy, lo llevé a los juegos carísimos que ya disfruta mucho, y al menos me di el gusto de que nos sacáramos fotos en el photo booth que hay, cosa que siempre quise hacer. También le compré, sin darle ningún indicio previo, una mochila transparente que él me había pedido cuando la vio en la casa de un amigo. Está tan acostumbrado al no, pobre, que la cara se le iluminó al ver qué estábamos comprando. Durante la película la abrazaba! Y eso me hizo convencerme más de lo bien que les vienen los NO, para valorar cada sí.

Genaro está tan enorme. Tan despierto, conectado con todo a su alrededor aunque parezca enfrascado en la tele. Tan activo también, fanático de la pileta, del basket, de cualquier cosa que le propongas, básicamente. Es un placer estar con él, hablar con él, ver el mundo a través de sus ojos, escuchar sus teorías, ser su mamá. 

Volví a casa con Geno dormidísimo. Javi había cumplido su palabra de tener a Vitto comido, bañado y dormido para cuando yo llegara, y se fue a despedir el año con sus amigos. Y yo me quedé con los míos, a.k.a, Meredith Grey y compañía, porque yo cuando me obsesiono, no dejo ir. 

Y cuando digo que tengo ganas de escribir en el blog, I mean it.

domingo, 16 de marzo de 2014

De piratas y primeros días


Sin demasiado tiempo para escribir, me permito hacer un foto post. Vitto empezó la adaptación en sala de bebés el 7 de febrero, con esta sonrisa...

Pero, los días subsiguientes fueron más complicados. Mucho sueño matutino generaba caritas como esta:


 Por suerte, para cuando Geno se sumó a la rutina del jardín, el 5 de marzo, ya estábamos todos listos y adaptados...



Y hasta de tan buen humor como para hacer photobombing!


Del primer día de Geno mucho no hay para contar... solo que descubrí que mi hijo es un GRAN bailarín (se ve que cuando bailamos en casa enseguida se ceba y empieza a hacer pavadas al toque)




La semana del 5 fue cortita porque veníamos del carnaval. Geno, desde que había escuchado hablar de eso, insistía con que quería disfrazarse de Jake, el de los Piratas de Nunca Jamás. Estamos en etapa "economía de guerra", así que no quería gastar ni un peso en algo que veía pasajero, pero por otro lado no quería ignorar su pedido. Así que con un poco de imaginación y mucha ayuda de mi abuela, hicimos nuestro mejor intento:


Una chomba azul cortada al medio y con un ribete dorado pintado por mi abuela, remera blanca, jean, unas botas negras heredadas, un pedacito de tela de lentejuelas rojas como vincha, y un catalejo de rollo de papel de cocina y washi tape (ey! Usé una!), y algo salió. No sé a la vista de los adultos, pero al menos tuvimos un cliente satisfecho!



martes, 25 de febrero de 2014

6 meses

Querido Vitto:
Anoche volvimos de un cumple, tarde, y te acosté en tu cuna, despierto. Llorisqueabas un poco pero te dejé igual, mientras preparaba las cosas para el día siguiente. Al ratito no te escuché más; creí que te habías dormido, pero de a ratitos se oía un gritito. Fui a la cuna y te vi: sentado, erguido, mirándome feliz y sonriente. Te habías sentado solo, por primera vez. No tengo idea de qué técnica usaste, ni de dónde te agarraste, ni cómo lo lograste. Solo sé que lo lograste, y con ese simple gesto pasaste una página más en la historia de nuestras vidas. Me seguís recordando a diario que el tiempo pasa rápido, que este bebito que ayer no se desplazaba, hoy se sienta y mañana estará corriendo, y, como dije varias veces, por primera vez no quiero poner fast-forward. Todos los que te rodean, incluyendo tu pediatra, pronostican que vas a estar gateando pronto, y caminando antes de cumplir un año. Y eso me encantaría, claro, pero no me desespera. Tu hermano me enseñó que está bueno respetar los tiempos de cada uno, que todo llega, y después todo pasa, así que mejor disfrutar lo que vivimos en cada momento.

Te escribo esto hoy porque presiento que no habrá demasiadas primeras veces que te pueda relatar con detalles y fechas, pero al menos te regalo esto: a los 6 meses y 5 días, pasaste de estar acostado a sentarte solo en tu cuna. Y me hiciste muy feliz.

Como con cada sonrisa sin dientes, cada nuevo descubrimiento y cada día de estos 6 meses que hace que nos conocemos. Gracias por venir a cerrar este círculo.

Te amo.